dijous, 11 d’abril de 2013

Els bessons filòsofs




En el vientre de una mujer embarazada estaban dos criaturas conversando cuando una le preguntó a la otra: 
- ¿Crees en la vida después del nacimiento?
La respuesta fue inmediata:
- Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos mas tarde.
- Bobadas, no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?
- Yo no sé exactamente, pero seguramente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca.
- Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida – el cordón umbilical es muy corto.
- En verdad, estoy seguro de que habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí.
- Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Vida que, a final de cuentas, es nada más que una angustia prolongada en esta absoluta oscuridad.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero creo que veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.
-¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde supuestamente ella estaría?
- ¿Dónde? En todo alrededor nuestro! En ella y a través de ella vivimos. Sin ella todo eso no existiría.
- Yo no creo! Yo nunca vi ninguna mamá, lo que comprueba que mamá no existe.
- Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo. ¿Sabes que? Pienso, entonces, que la vida real solo nos espera y que, ahora, apenas estamos preparándonos para ella...


6 comentaris:

Gunther Emde ha dit...

¡Qué relato tan hermoso!
Tiene una analogía espiritual obvia: los que mirando desde su razón no pueden ver a Dios, y los que permaneciendo en actitud calmada y contemplativa, mirando hacia a dentro, vislumbran esa Presencia.

Qué bonita correspondencia entre la mamá biológica, nuestro hogar, y el regreso de nuevo hacia el Hogar, hacia Aquello que siempre fuimos.
Me ha encantado leerlo, gracias.

Isabel Pareja ha dit...

Sí, es precioso y la analogía está muy bien conseguida. Me lo leyó mi hermana el otro día y rápidamente pensé en compartirlo en el blog. Busqué por internet hasta que lo encontré. Por lo que sé, el autor es anónimo. Me alegro de que te haya gustado.

gisela russo ha dit...

Hola Isabel, hace tiempo leo tu blog queria decirte que me gusta mucho..conocia este escrito de los bebés desde hace tiempo, es precioso! gracias

Isabel Pareja ha dit...

Hola Gisela. Para mí es importante que lo que comparto llegue a otras personas que lo valoren. ¡Muchas gracias por tu comentario!

Gisela Russo ha dit...

Hola Isabel, tal vez también me llega más a raiz de haberme convertido en madre...es una experiencia que remueve todo mi ser..n sé si tú eres madre...pero nuestra sensibilidad cambia para siempre. un abrazo

Isabel Pareja ha dit...

Sí, en mi caso fue así también. Tengo dos hijos, el mayor tiene 11 años y el pequeño 7 y medio. Tener a mi primer hijo me removió de tal manera y conecté de manera tan potente con mi instinto de madre, que a partir de ahí empezó mi camino para querer ser mejor persona y conectar con mi parte humana de manera sentida. Gracias, Gisela, por tu mensaje, me has recordado que tengo que escribir algun post sobre esa experiencia con mis hijos que todavía continúa.